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Luego me di cuenta de que no se trataba de la ciudad, sino del viaje: a veces uno se siente solo si viaja solo. Paul Theroux, uno de los grandes escritores en el camino, escribio El Tao esencial del viajero compuesto por diez premisas. La primera, obviamente, es: <>. Y ya en segundo lugar aparece: <>. Para lograrlo, hay que aprender a disfrutar del panorama que crean los propios pensamientos. Durante muchos anos crei que ir solo no era lo mio. A veces uno no sabe que esta listo hasta que las cosas se imponen, y viajando solo, alejado de mis queridos, de mis objetos y de mi casa, pero tambien de mi pasado y de mi futuro, me encuentro con algo que se parece demasiado, para bien y para mal, a la esencia de mi mismo. Asi descubro que estoy preparado para un trayecto que pocos se animarian a andar y, luego, que el camino me esta transformando en un nomade astuto. El despojo absoluto y la pausa extraordinaria del viaje conectan al viajero con todo su deseo: de eso se trata la belleza inmaterial del movimiento. El viaje suele ser una prueba dura, que a veces tambien contiene una dosis cierta de felicidad. Exige saber estar con uno mismo y convertirse en un ciudadano de un lugar impreciso pero ideal. Quizas por eso haya tantos mochileros que andan compulsivamente y que no quieren volver a casa. En