Por las unas de un hombre, por las mangas de su abrigo, por sus botas, por las rodillas de sus pantalones, por los callos de su dedo indice y pulgar, por su expresion, por los punos de su camisa, por sus movimientos, por cada una de estas cosas la vocacion de un hombre queda claramente revelada. Sir Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata