Site uses cookies to provide basic functionality.

OK
Doctor, continuad disfrutando de vuestra gloria, que bien merecido lo teneis. --La gloria me llego cuando dejo de interesarme. Y dejo de hacerlo cuando vi la muerte de cerca, poco despues de dejaros en el muelle del puerto de Manila... A punto de irnos a pique, tuve la revelacion deslumbrante de que necesitaba estar con vos, y si habia gloria que compartir, compartirla con vos. Isabel guardo unos segundos de silencio, bajo la cabeza, y cuando la levanto, esgrimia una sonrisa picara de puro escepticismo: --Ya os oi decir eso de compartir la gloria, pero no creo que en el fondo lo quisierais.