Ser hija unica conlleva una responsabilidad injusta; te educas en la certeza de que en realidad no tienes permitido causar desenganos, ni siquiera tienes permitido morir. No tienes sustitutas que puedan reemplazarte gateando por la casa; eres todo lo que hay. Eso te conduce a desesperarte por ser perfecta y tambien te vuelve ebria de poder. Asi se crean los despotas.